En este proyecto desarrollamos la instalación de una cubierta verde sobre la azotea, combinando funcionalidad, estética y sostenibilidad. Nuestro objetivo fue transformar un techo convencional en un espacio vivo que aporte beneficios ambientales y al mismo tiempo cuente con una impermeabilización de alto rendimiento para proteger la estructura del edificio.
El proceso comenzó con la nivelación y limpieza total de la superficie, seguida de la aplicación de una membrana impermeabilizante de última generación, resistente a raíces y rayos UV. Posteriormente, se colocó un sistema de drenaje especializado para manejar el flujo de agua de lluvia y evitar encharcamientos, garantizando la salud de la vegetación. Sobre esta base, añadimos el sustrato liviano y rico en nutrientes, diseñado para promover un crecimiento óptimo, y finalmente se incorporó la vegetación seleccionada, adaptada al clima y a las condiciones del lugar.
El resultado es una azotea convertida en un espacio verde funcional, que mejora la eficiencia térmica del edificio, filtra contaminantes del aire, retiene agua de lluvia y ofrece un atractivo visual único, todo ello con una protección impermeable de larga duración.
El mayor desafío fue integrar un sistema de impermeabilización 100% confiable que pudiera resistir tanto la penetración de raíces como la acumulación de humedad propia de un techo ajardinado. Además, la logística de traslado de materiales y la instalación en altura exigieron una coordinación precisa y un trabajo especializado para garantizar seguridad, eficiencia y calidad en cada etapa. Gracias a la experiencia técnica y a la planificación detallada, logramos superar estos retos y entregar un proyecto estético, funcional y duradero.